A quienes me conocen, a quienes no a quienes me habéis dado alguna vez una oportunidad, a quienes siempre me las habéis negado.
A los que me queréis y a los que me detestáis, para los que me seguís y para los que me huis.
A los que habéis hablado alguna vez de mí, ya sea mal o bien, gracias porque con vuestras  palabras y vuestros pensamientos me habéis alargado la vida, esto es un reducto para todos y todas.
Esto es un reducto para mí.
Para mostrar lo que ya habéis visto, pero de otra manera, para hablar de las cosas que me preocupan, que me pasan o que me rodean.
Si estás aquí bienvenido a mi ventana, desde la que verás lo que hago y lo que soy, lo que pienso y lo que siento. Gracias por estar ahí.

Nací en Valladolid, hace ya muchos años, un 9 de febrero, cuando los hielos de aquella Castilla la Vieja congelaban las ropas tendidas hasta convertirlas en metal blanquecino.
Desde pequeñito quise ser artista.
Jamás me imaginé lejos de los focos, las luces y la fantasía que, suponía, tenía este mundo.
No te asustes, sigo creyendo en ellas pero la realidad supera a toda la ficción.
Después de estudiar lo que pude, cuando pude y cómo pude, un golpe del destino me lanzó a la calle en la lejana capital de España. Con tan sólo 17 años. con ganas de comerme el mundo y pavor a ser devorado por él, un miedo que aún no he perdido.
Pensiones, trabajillos, miedo.
Soledad, trabajillos, miedo.
Amigos, pocos, miedo.

Y por fin mi primer trabajo como modelo, y el segundo y el tercero.
Ni para comer ni para vivir, pero para seguir caminando.

"Para eso sirve la utopía...para caminar"

Trabajar en una tienda no era para mí, y desfilar de vez en cuando o sonreír delante de una cámara vendiendo zapatillas, menos Así que cuando me surgió la oportunidad de entrar en el elenco de "My fair lady" de último chico de coro no lo dudé un instante y dejé la poca seguridad ganada, por la mucha incertidumbre por venir.
¡Qué época maravillosa! al lado de Alberto
 Closas, Alfonso del Real, Manuel Alexandre. ¡Qué grandes amigos para toda la vida! Natalia Millán, Marta Valverde, Albertito Closas, sin duda los mejores días de aquellos tiempos. Pero el sueño se derrumbó en menos de 3 meses y me di de bruces con la realidad de esta profesión: nadie ni nada te asegura nada, lo mejor se derrumba y lo mediocre se eleva, y cada vez que eso ocurre pasas a ser un número más entre otros miles y a comenzar de nuevo como si jamás hubieras abandonado el nido del vientre materno, como si nunca hubieras existido para nadie...y así sigue siendo al día de hoy.

Y será, será, lo que será...

 

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